Por el momento este tipo de estudio sólo se realiza de manera experimental en la Argentina en el Hospital de Niños de nuestra ciudad y en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires, donde se desempeña el médico platense José Boccio, quien destacó que "es importante la detección de esta bacteria, porque no todas las personas que padecen úlcera están infectadas con Helicobacter pylori, ni todas las que están infectadas con ella tienen síntomas o padecen úlcera".
Este nuevo sistema consiste en beber un jugo al que se le agregó una solución que contiene dióxido de carbono modificado a través de la tecnología nuclear que sirve como detector de la presencia del agente que provoca úlceras gástricas. Al cabo de 30 minutos el paciente sopla en un tubo de ensayo, y luego el aire espirado es analizado en búsqueda de la presencia de la bacteria.
"En el Hospital de Niños de La Plata -explicó a EL DIA el doctor Eduardo Cueto Rúa, jefe del servicio de Gastroenterología- este estudio lo realizamos complementariamente con la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires, y se llama UBTC 13".
"Cuando un paciente presenta un malestar en la parte alta del abdomen (área epigástrica) -señaló Cueto- solicitamos este test, que es un estudio muy rápido e incruento en el que el paciente sólo debe ingerir un líquido y soplar en un tubito un par de veces. Y si el informe posterior arroja resultados positivos, mediante una endoscopía vemos el grado de lesión que tiene el paciente, ya que es importante saber qué cepa de germen es, ya que algunas son más virulentas que otras".
Con respecto a las úlceras estomacales, Cueto Rúa destacó que "lo que hay que tener en cuenta es que el estómago es un órgano preparado para sufrir, ya que soporta ácidos, calor, frío, picante, caliente, ayunos, etc, por lo que si hay un dolor, es muy probable que exista un inconveniente. Por supuesto que no todos los casos son iguales, ya que hay pacientes con gastritis en un primer momento a los que recién después de un tiempo les aparecen las úlceras gástricas".
LA BACTERIA PROVOCADORA
La Helicobacter pylori es definida como una "bacteria lenta", porque requiere un tiempo entre la infección y el comienzo de los síntomas, aunque sí es calificada como muy peligrosa, no sólo porque es de fácil contagio, sino por las enfermedades que origina.
Una vez que ingresa por la boca, puede alojarse en la placa dental (caries) y al llegar a la mucosa del aparato digestivo se multiplica y comienzan a producirse desde gastritis agudas, crónicas o persistentes hasta úlceras pépticas o gastritis atróficas que, finalmente, pueden degenerar en cánceres gástricos.
Estudios recientes demostraron que el 95 por ciento de los pacientes con cáncer gástrico estaban infectados previamente con Helicobacter pylori. La predisposición genética favorece la infección bacteriana, y puede transmitirse directamente entre los miembros de una misma familia, sobre todo durante la primera infancia; ya sea por vía fecal-oral u oral-oral.
"La pobreza está directamente relacionada con este flagelo -destacó por su parte el platense José Boccio- ya que las clases sociales con menores recursos económicos y socialmente más desfavorecidas son las más afectadas".
La infección también está asociada a condiciones ambientales, nutricionales o de higiene personal, incluso a la presencia de animales en el hogar, mientras que el riesgo aumenta sensiblemente si el progenitor es un trabajador manual y fumador, o si los vegetales de consumo diario son regados con aguas servidas.
La mayoría de las poblaciones subdesarrolladas padece infecciones bacterianas desde los primeros años de vida, y un estudio reciente demostró que el 80 por ciento de la población latinoamericana con más de 20 años ya había desarrollado esta enfermedad. En cambio, en los países desarrollados, en donde el factor higiene y cuidado del medio ambiente es mayor, la tasa de infección apenas alcanza al 30 por ciento en mayores de 20 años.
"Estudios recientes -señaló el doctor Boccio- demostraron que hay una relación muy estrecha entre la infección temprana de Helicobacter pylori y las carencias nutricionales, ya que esta bacteria impide asimilar vitaminas y minerales".
EL NUEVO TEST EN EL PAIS
Actualmente, en el resto de los hospitales y clínicas argentinas, la detección de la bacteria Helicobacter pylori se efectúa mediante una endoscopía que exige el uso de un quirófano y la aplicación de anestesia general, sobre todo en niños, con el riesgo que ello implica.
Tanto este método como el tradicional análisis de materia fecal, tienen un grado de precisión de entre el 50 y 60 por ciento, en tanto que el método que se implementa en nuestra ciudad conjuntamente con la facultad de Farmacia de la UBA es destacado como más rápido, sencillo, indoloro y eficaz. Y además, por su practicidad, puede realizarse de manera inocua y masiva en toda una familia, o una población entera.
Este método de diagnóstico, que permite detectar la presencia de la bacteria con el empleo de urea radiactiva, es también impulsado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) junto con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Sin embargo, y pese a que este tipo de diagnóstico se efectúa de manera masiva en los países desarrollados, en nuestro país aún se aguarda la aprobación de la Administración Nacional de Medicamentos y Alimentos (ANMAT), con lo cual se comenzaría a diagnosticar en forma masiva a los casi tres mil pacientes que, por mes, sufren este tipo de enfermedades gástricas.
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